Notas publicadas en "TODO ES HISTORIA", revista dirigida por el Dr. Félix Luna
sección: LA CIENCIA TAMBIÉN ES HISTORIA
Autor Dr. Héctor Carlos Reis
Año XIX - Febrero de 1987 - Nº 237
Las armas
Estaban reunidos junto al fuego; sus todavía torpes manos jugueteaban con guijarros, gruesas ramas y largos huesos de animales. Eran pequeños, casi enanos y delgados; caminaban erguidos pero en forma tambaleante aunque gráciles y rápidos. Las cabezas tenían frente incipiente y huidiza. Algunos corrían, mientras otros estaban echados. Era un grupo pequeño. De pronto, saliendo de unos matorrales cercanos, aparecieron infinidad de seres más altos y robustos, también tambaleándose y de aspecto feroz; no tenían frente pero sí una poderosa mandíbula; proferían gritos amenazantes y se acercaron golpeándose con sus pesadas manos el pecho. Al llegar los intrusos tan sorpresivamente, los pequeños y gráciles retrocedieron temerosos. Las hembras con sus crías tardaron más en reaccionar y fueron golpeadas por los robustos con sus manos y brazos musculosos. Algunas fueron tomadas y arrastradas en un intento de rapto. Unos robustos intentaban robar el fuego de la hoguera pero se quemaban y proferían gritos de dolor y miedo. Luego de la sorpresa de los primeros momentos, unos gráciles, tomando guijarros y huesos pesados de fémur de antílopes, contraatacaron a los robustos, tirándoles las piedras y golpeando con los garrotes en sus cabezas y cuerpos. Los fuertes, pesados, más grandes y numerosos robustos comenzaron a retroceder, temerosos y sangrantes, abandonando el fuego y a las hembras...
Desde el año 1924 hasta el presente se han encontrado restos fósiles de homínidos primitivos en varias partes de África del Sur (Taung, Sterkfontein, Kromdraai, Swartkrans y Makapansgat) y en África Oriental (Olduvai, Omo, Peninj, Garusi, Kanapoi, Lothagam, Baringo, Koobi Fora) y más recientemente en la llamada década de oro (1967 - 1977) principalmente el descubrimiento del fósil llamado "Lucy" y el ya famoso yacimiento 333 de huesos fósiles llamados "la primera familia" en Hadar, región del Afar en Etiopía por el paleoantropólogo Donald Johanson. Los nombres de científicos como Raymond Dart, Robert Broom, Le Gros Clark, Brain, John Robinson, Phillip Tobias, la familia Leakey (Louis, Mary y Richard), David Pilbeam, Ralph Holloway y tantos otros que cimentaron nuestro actual conocimiento sobre nuestros primitivos ancestros merecen ser citados. A través de sus descubrimientos y relatos iremos paulatinamente indagando nuestro pasado remoto.
La ficción narrada al comienzo se me ocurrió para ejemplificar el posible choque de dos especies de homínidos y la relevante importancia del uso, por parte del australopithecus africanus o grácil, de armas. Según los restos fósiles encontrados, el australopithecus robustus no está asociado con herramienta alguna, en cambio el grácil usaba útiles de piedra y hueso, indicando esto último que cazaba. Ambos eran bípedos, aunque imperfectos; por los dientes y mandíbulas encontrados sabemos que el A. robustus (A. = Australopithecus, en adelante) era vegetariano rígido mientras que el A. africanus o grácil era omnívoro, es decir, que comía de todo, incluso carne de venado (usaba sus huesos). En el A. robustus había ausencia de frente mientras que el A. grácil tenía una frente incipiente (aumento de los lóbulos frontales). Hay otras especies de australopithecus como el afarensis (descubierto por Donald Johanson) probablemente más antiguo, hacia 4 millones de años o más y el A. Bosei más reciente hacia los 2 millones de años y menos.
El uso de guijarros, huesos y ramas como armas por parte del homínido primitivo revela una incipiente "tecnología" que le sirvió para sobrevivir como especie. La tecnología superior se impone a la carencia de ella a pesar de la fuerza física. Cuando el homínido comprendió que el uso de armas lo ayudaba a resistir y rechazar ataques de animales más fuertes es probable que comenzara la fabricación y no la mera utilización del elemento primario. Este proceso de hacer el arma o el utensilio como, por ejemplo, sacar astillas y afilar una piedra para hacerla cortante, involucra una capacidad de raciocinio destacada. La posición erecta bípeda con la consiguiente liberación de las manos para el uso de armas y el desarrollo de la locomoción en esa pose erecta, llevó al homínido a poder observar a mayor distancia, prevenir y rechazar el ataque de leopardos y hienas, sus enemigos mayores. El fuego, junto con las armas primitivas, el simple uso o la fabricación de la herramienta, llevó a nuestros antepasados remotos a poder sobrevivir, reproducirse y evolucionar hacia las formas humanas. En esos primeros tiempos, las armas fueron necesarias.
La violencia
a) Para alimentarse (la caza):
La posesión de herramientas que le permitían dominar al atacante probablemente incitó la imaginación de nuestro homínido. Podía cazar y tomar presas más fácilmente para poder alimentarse. No olvidemos que el A. africanus o grácil era omnívoro y sus fósiles están asociados con útiles de piedra y hueso de animales. Pero la actividad de la caza generalmente se lleva a cabo en forma colectiva entre los homínidos; en cambio otros animales, como los felinos, actúan principalmente en forma individual. Esta tarea colectiva implica un grado mayor de actividad neuronal y va llevando a la socialización y al desarrollo de gestos y sonidos.
b) Contra su especie:
En un momento de la evolución, las especies de homínidos que poseían el conocimiento del uso del fuego y de las armas (útiles de piedra y hueso) dirigieron su agresividad hacia seres de su propio género por la disputa de hembras, por dominio de un territorio abundante de caza o por el simple robo de tecnología superior como piedras mejor afiladas o incluso insertadas a huesos o ramas (hachas primitivas). No sabemos con certeza cuándo se produce el hecho de violencia organizada contra su misma especie pero se han encontrado yacimientos de fósiles con cráneos golpeados, parecería que con huesos de fémur de antílope. Algunos paleoantropólogos señalan que fueron víctimas de leopardos que los arrastraban a los árboles consumiéndolos, siendo sus despojos llevados por hienas a cuevas o simplemente cayendo de la cima de los árboles que crecían cerca de aberturas en el suelo, conducentes a las cavernas inundadas de agua de lluvia (las raíces de los árboles buscaban esa humedad) donde luego de 2 ó 3 millones de años fueron encontrados.
Esta discusión concreta se produjo en la caverna de Makapansgat y en la cueva de Swartkrans, ambas en África del Sur.
c) Territorial:
Los homínidos cuando encontraban caza en un determinado sitio, se quedaban en él durante varios días o lapsos mayores (hay restos en los bordes de los bosques, montes y matorrales). Todavía no habían comprendido la ventaja de usar como hábitat las cuevas y cavernas, esto lo hicieron mucho después. Entre 2 y 6 millones de años hacia el pasado estos seres eran sumamente primitivos. Cuando comenzaron a ser depredadores, es decir, cazar para alimentarse, es probable que tuvieran "territorios", ámbitos donde merodeaban en busca de presas. Esto agudizó su sentido de posesión del terreno, al que defendían de la incursión de otros homínidos menos evolucionados.
d) Por el poder:
La posesión de armas y del uso del fuego, la posibilidad de cazar para alimentarse, el asentamiento en lugares favorables, el caminar bípedo con locomoción rápida y ágil y otros factores de adaptación al medio fueron lentamente desarrollando un sentido de poder y de jerarquía. El agrupamiento en bandas más o menos numerosas con machos, hembras y crías que cuidaban durante mucho tiempo, les permitió evolucionar. Este aprendizaje lento y con largo tiempo de protección de las crías es una característica fundamental. Por los fósiles se puede deducir que mientras los machos se organizaban para la caza, las hembras recolectaban vegetales y frutos además de cuidar a las crías. Para cazar es probable que el macho más astuto tuviera un rol hegemónico; con gestos, sonidos o golpes, estos seres ejercían una forma primigenia de poder y jerarquía.
e) Por la disputa de hembras:
La violencia dentro de la orda primitiva o entre bandas rivales puede también haberse usado peleando entre sí los machos disputándose las hembras cuando éstas eran escasas. En esos tiempos el sexo era sólo violencia y mero instinto.
La guerra
La violencia organizada colectivamente contra su misma especie o entre géneros diferentes por los motivos enumerados anteriormente puede haber sido la causal de la desaparición de determinados homínidos. Algunos paleoantropólogos piensan que esto sucedió con el A. robustus y mucho más cerca en el tiempo con el Neanderthal (100.000 años o menos) que se extinguieron sin dejar sucesores. Quizás hubo guerras de exterminio contra estas especies o también que hayan existido en ellas taras físicas; de todas formas ambas especies desaparecieron a pesar de su robustez.
Es casi seguro que existía una rivalidad muy grande entre las distintas formas de antropoides pero sabemos que la supervivencia fue de los que tenían en su poder y sabían usar los diversos útiles y herramientas, es decir, los más inteligentes y con mejor tecnología. Ellos fueron el tronco que evolucionó hasta el hombre actual...
El amor
Hay una expresión popular que dice: "En la guerra y en el amor todos los medios son válidos"; incluso escuché muchas veces decir "todas las armas" en lugar de todos los medios. También se habla de "conquista amorosa" y de "poseer " al ser "amado". El coqueteo amoroso asemeja desfiles o, como en 1914 - 1918, la guerra de trincheras. Es muy común en las relaciones de pareja una situación de dominio de uno sobre el otro integrante; las vinculaciones sádicas (placer con el sufrimiento propio), están muy desarrolladas y en los casos de separaciones conyugales observamos un alto porcentaje de conflictos neuróticos. En el hombre actual vemos carencias afectivas, principalmente en la niñez, que predisponen para adicciones químicas (drogas) y para otro tipo de adicciones como creencias erróneas, magia, tabúes, uso de amuletos y talismanes, supersticiones, etc... Estos dos elementos, tanto el sadomasoquismo como las diversas formas de adicciones, generan conflictos que hacen eclosión de manera notable en la pareja. La violencia expresa o sutilmente manifestada en la pareja amorosa por gestos, miradas, palabras, ironías, etc. es típica.
a) Enamoramiento:
El enamoramiento es una ilusión, al atribuirle al otro calidades inexistentes; se "ve" en el otro la proyección de nosotros mismos y de nuestro ideal; vemos lo que queremos ver, no la realidad del otro. Por eso se produce la posesión, porque es como un alargue de nuestra propia identidad; en síntesis: el otro soy yo. Esa posesión produce violencia expresa o tácita, consciente o inconsciente.
b) Amor (en estricto sentido):
En el amor, por el contrario, lo fundamental es el conocimiento del otro. Verlo tal como es y no como queremos que sea. Valorarlo como un sujeto (no como un objeto), distinto a nosotros en identidad pero igual en su calidad humana. Así vamos respetándolo pero no por temor sino por la sencilla fórmula de colocarnos en el lugar del otro, para comprenderlo. Para que esto se haga efectivo es imprescindible la comunicación y la sinceridad. Si no hay intercambio en las ideas para corregir errores, para manifestar deseos o simplemente para decir cosas sin aparente sentido, no puede haber comunicación sincera. Se manifiesta el amor con otro elemento que casi es tan importante como el conocimiento, me refiero al cuidado, la preocupación sana (lo contrario de manía) por la vida, la evolución, el crecimiento y la madurez del ser que amamos. Finalmente la responsabilidad, en el sentido de responder voluntariamente (lo opuesto de obligación) a las necesidades expresas o tácitas del otro ser humano. A través del amor (de éste que he expuesto tan someramente) y no del enamoramiento, el ser humano logra superar la separación que el trauma del nacimiento le ha producido y acceder al desarrollo, a la madurez y a la felicidad. Alguien me dijo una vez que "la felicidad es una tibia sensación de bienestar"; esta bella imagen me recuerda el vuelo de una mariposa, lástima que la vida de la mariposa sea tan efímera...
Inter-relación
En esta incursión por ciencias como la Paleoantropología, la Psicología, la Sociología, la Biología, la Ecología, han ido surgiendo cabos sueltos. Amigo lector, piensa cuántas relaciones hay entre estos hechos básicos de la historia humana. Los países poderosos en tecnología ocupan y conquistan a países o pueblos débiles: Alejandro Magno, los Romanos, los Mogoles, los Españoles en América, los Portugueses e Ingleses en varios continentes, etc., etc. El conquistador impone su dominio, no trata de valorar, conocer o respetar la cultura del vencido; a veces, como los homínidos primitivos (A. robustus, Neanderthal), lo extermina. Los genocidios en la historia de la humanidad fueron muchos. Los motivos para la guerra siguen siendo casi los mismos que en tiempos pretéritos. Pero en la actualidad hay primacía de un elemento: el poder. La relación entre el carácter básico de la jerarquía y el poder es directa. Tome el lector el cabo suelto del enamoramiento donde mencioné el factor del dominio dentro de la pareja y verá escondido el sentido de omnipotencia. "El estado soy yo" tronaba Luis XIV, el rey francés todopoderoso...
En la guerra, en el enamoramiento y en otras conductas humanas aflora en forma constante el poder, el dominio, la jerarquía...
Todo esto genera intolerancia, que se acrecienta con la internalización de las ideas. Este fenómeno se comprende y deduce por todo lo que antecede. ¿Qué es la internalización de las ideas? La mente humana funciona tomando una idea y haciéndola propia, como si en realidad dicha idea fuera el mismo ser humano. Defendemos los conceptos en lugar de debatirlos y ejercer el análisis crítico. Nos identificamos con la idea. Se produce un "contrato de adhesión". En la horda primitiva surgía el más astuto que, con gestos o golpes, organizaba a los demás para cazar una presa y ellos lo seguían. Con las ideas de todo tipo pasa lo mismo, unos pocos las producen y la inmensa mayoría las acepta o las rechaza. La identificación con los hombres y las ideas de los hombres es típica en el adolescente ("adolece" de identidad) pero en los adultos el análisis crítico, la producción de nuevas ideas, el descubrimiento de hechos o de relaciones nueva sería saludable que se manifestara. En las cercanías del siglo XXI, nosotros, los humanos, tendríamos que cambiar hábitos, en lugar de imponer las ideas deberíamos debatirlas, pero me estoy refiriendo a los 5.000 millones de seres humanos del planeta Tierra... La divulgación científica puede ayudar a que todos los humanos nos manifestemos con conocimiento.
Comparación
Mencionaba el principio el resto fósil de "Lucy" y el yacimiento de la primera familia, descubiertos en Hadar, región del Afar en Etiopía. Pero, amigo lector, hoy en día Etiopía sufre una cruel hambruna. Es probable que haya visto por televisión o noticieros en el cine, niños famélicos, con vientres prominentes (señal de aguda desnutrición) recibiendo algún alimento por parte de organismos de las Naciones Unidas. Esas imágenes deberíamos tenerlas siempre presentes. El continente africano, cuna de nuestros ancestros, donde los antropoides y homínidos evolucionaron hace millones de años y donde comenzó la inteligencia y la conciencia que nos lleva al espacio exterior, tiene actualmente muchos países con situaciones similares a Etiopía. Al mismo tiempo que el Voyager 2 está en las cercanías del planeta Neptuno y dentro de poco saldrá de nuestro sistema planetario, que los misiles balísticos colman los arsenales y buscan nueva ubicación, niños africanos, asiáticos, latinoamericanos y de barrios de New York sufren desnutrición...
El homínido primitivo debía luchar contra el medio hostil; las fieras depredadoras, especialmente leopardos y grandes hienas lo hostigaban continuamente. El uso de armas le fue imprescindible para sobrevivir y evolucionar. Lo hicieron los más aptos, los más inteligentes, los poseedores y creadores de herramientas y armas. En los albores de la Humanidad, ellos, los "adolescentes" (que adolecen) debieron pelear, cazar, ejercer violencia, usar el instinto sexual sin amor, luchar contra la naturaleza que los dominaba y los abrumaba. Amigo lector, ahora llegamos al siglo XXI, deberíamos crecer, dejar de ser adolescentes como nuestros antecesores; ahora con un dominio tecnológico mucho mayor y que se acrecienta en proporción geométrica, tendríamos que preservar, cuidar, respetar a nuestro planeta Tierra y a los materiales y seres que lo habitan.
La violencia para los homínidos precursores de nuestra especie fue inevitable, para nosotros, homo sapiens sapiens, debería ser también historia...