LA LLUVIA: MENSAJERA DEL ESTADO DE SALUD DE NUESTRO PLANETA TIERRA
- Acompañemos nuevamente a nuestros amigos en su tarea de conocer cómo se encuentra el estado de salud de nuestro Planeta Tierra.
- ¡Ya sabemos medir la cantidad de partículas que hay en el aire!
- ¡Sí! ¡Y realizamos un mapa de la suciedad atmosférica!
- Exactamente, las partículas son indicadoras de la calidad del aire mostrándonos cuánta suciedad hay en el ambiente, pero ¿y la lluvia? ¿qué podemos hacer con ella? Seguramente saben que en muchos lugares del mundo el agua de lluvia ya no es pura y limpia como en la época de nuestros abuelos, mucha de esa suciedad que medimos en el aire cae con la lluvia, convirtiéndola en agua contaminada.
- ¿Cuánta contaminación tiene? ¿Cómo podemos medirla?
- Ésa es una tarea que podemos realizar entre todos, de la misma manera que antes cuando medimos las partículas. La colaboración y el trabajo en equipo son muy importantes en estos temas ¿verdad?
- ¡¡Claro!! ¡Por supuesto! ¿Qué hacemos? ¿Por dónde empezamos?
- ¿Les parece que les preguntemos a nuestros amigos Halcón y Mariposita cómo hacen ellos en Ciberlandia?
- ¡Sí! ¡Sí!
H - Mariposita, ¿te parece que el agua que cae está limpia?
M - Mmm... a mí me parece que no, mira como están las estatuas de la plaza.
H - ¿Las estatuas? ¿Y qué les pasa? Yo las veo muy quietecitas.
M - Ay, qué simpático lo tuyo... Yo digo que las estatuas de la plaza están sucias, envejecidas, mira esa que es de bronce con toda esa capa verde encima y las líneas que caen marcando las gotas de la lluvia. Esto no es normal. Y esas otras, blanquitas, de material ¿ves que tienen muchas grietas? Me parece que algo las está afectando, parecen enfermas.
H - ¡Oh! Tenés razón, ¿qué les pasará?
M - A mí me enseñaron que el agua es un elemento importante para la vida y que las nubes están llenas, llenas de agua que cae sobre la Tierra para alimentar a las plantas, humedecer el suelo y refrescar el ambiente.
H - Sí, y cuando cae el agua va juntando a su paso toda la suciedad que hay en el aire.
M - ¡Eso es! ¡Ya lo tengo!
H - ¿Qué nuevas ideas pasan por tu cabecita Mariposita? ¿Qué se te ocurrió ahora?
M - ¡Es que ya sé lo que pasa!
H - ¿Qué pasa con qué? Por favor, explicame...
M - Es así, escúchame con atención. El agua de la lluvia junta toda la suciedad del aire cuando va cayendo...
H - Sí, eso ya lo dije yo.
M - Exactamente. Pero no captura solamente las partículas del aire sino también los gases que hay en ella.
H - ¿Gases? ¿Qué? ¿Cómo?
M - Sí, gases. ¿Tú respiras?
H - Sí, claro, si no respirara me moriría.
M - Y bueno, los seres humanos respiramos, las plantas y los animales también lo hacen. Y al respirar ¿qué se elimina?
H - Ah... me lo enseñaron en la escuela, usamos el oxígeno del aire y eliminamos dióxido de carbono... ¡oia! el dióxido de carbono es un gas ¿verdad?
M - Exactamente. Y como es un gas transparente, no lo vemos. Así como los seres vivos liberamos gases al respirar, los procesos industriales y los automóviles eliminan gases cuando funcionan.
H - ¿Qué? ¿Respiran? ¡No me digas eso, Mariposita!
M - ¡Pero no, Halcón! Esos procesos son necesarios para producir cosas que necesitamos, otros sirven para que el motor del auto funcione, todos eliminan gases, unos más, otros menos, pero todos los eliminan, y si en esos gases salen algunos que pueden mezclarse con el agua, entonces...
H - Entonces, ¡ya sé! ¡Se convierten en lluvia sucia!
M - Claro, y los que saben dicen que se convierte en lluvia ácida.
H - ¡Ah! Eso... sí. Mi maestra nos explicó qué era pero ya no me acuerdo.
M - Te cuento entonces. La lluvia ácida proviene de dos gases importantes, los óxidos de nitrógeno y los óxidos de azufre que, en presencia de partículas...
H - ¡Uy! y partículas hay muchas...
M - Claro que hay muchas, en presencia de partículas se combinan con el agua dando ácidos, que son compuestos que pueden hacer daño.
H - ¿Hacen daño a los seres humanos?
M - Sí, pero el mayor daño se da en las plantas y en los materiales de construcción.
H - ¡Uy! ¡Entonces eso les pasa a las estatuas de la plaza!
M - Y... eso me parece. Pero para saberlo tendríamos que medir la calidad del agua de lluvia.
H -¡Ay, no!
M - ¿No?
H - Digo que no, porque ya me imagino que se te está ocurriendo algo extraño para que yo haga, antes querías que aspirara por el tubito, ¿y ahora? ¿me vas a hacer tomar un trago de agua de lluvia todas las mañanas?
M - No seas así, Halcón, yo no te haría hacer eso. Podemos medir la calidad del agua sin que tengas que tomarla.
H - Me gusta más así, bueno, explícame.
M - En primer lugar necesitamos recoger las muestras de agua de lluvia, pero con cuidado, no tienen que mezclarse con salpicaduras de los techos ni de las hojas de los árboles.
H - ¿Por qué?
M - Para que no se contamine con partículas de polvo que pueda haber en el techo de casa o pegadas en las hojas, tenemos que capturar el agua que se une a la suciedad que está flotando en el aire, nada más que eso.
H - Bueno, listo. Entendí.
M - Bien. Y es importante tomar el agua de lluvia cuando comienza a llover, en los primeros momentos.
H - ¿Y la demás no sirve?


M - Sí. Pero tenemos que recogerlas en frascos separados.
H - Ah. ¿Por qué?
M - Porque así podremos saber cuántos gases y partículas arrastra el agua. A medida que pasan las horas desde que comienza a llover el aire se va limpiando y no tendrá tantos gases y partículas como al principio.
H - ¿Y después qué hago?
M - Después tenemos que realizar un análisis.
H - Ah... llevamos el agua a un laboratorio.
M - Si querés sí. Pero podemos nosotros analizarla.
H - ¿Nosotros? ¿Y nosotros qué sabemos de química? ¿eh?
M - Nosotros no mucho, pero podemos medir la acidez con un reactivo indicador que cambia de color y comparar el resultado con una tabla de colores.
H - ¡Ah! Así es más fácil.
M - Claro, aquí tenemos unos sobrecitos con el reactivo indicador y la tabla de colores para comparar.
H - ¡Qué lindo! ¡Me gustan esos colores!
M - Bueno, le hacemos un agujerito al sobrecito y le colocamos agua de lluvia, de la que juntamos.
H - Listo, ¿y ahora?
M - Ahora agitamos el sobrecito y vemos el color.
H - Y lo comparamos con el patrón de colores.


M - ¡Exactamente! Y anotamos el número que aparece al lado del color más parecido al de nuestra lluvia.
H - ¿Y?
M - Si el número que obtuvimos es menor a 5,6 tenemos que averiguar si se debe a gases contaminantes o a gases naturales que hay en el ambiente.
H - ¿Gases naturales?
M - Claro, el dióxido de carbono, por ejemplo, se mezcla con el agua de lluvia dando un número mayor a 5,6 pero para asegurarnos que no es el causante de nuestros colores, conviene hacer hervir el agua de lluvia en un recipiente de loza, porcelana o vidrio, dejar enfriar sin agitar y volver a medir la acidez. Si sigue dando menor a 5,6 entonces nuestra lluvia es ácida.
H - ¿Y por qué hay que hervir el agua?
M - Muy simple. Porque al hervirla, el dióxido de carbono se escapa del agua, como las burbujas de una gaseosa ¿te das cuenta?
H - Sí. Pero, ¿qué tiene que ver?
M - Mucho, Halcón. Las burbujitas de las gaseosas, de la soda y de los espumantes que toman nuestros papis en las fiestas son de dióxido de carbono.
H - ¿Nos tomamos el dióxido de carbono cuando tomamos una gaseosa?
M - Sí, Halcón, pero no es malo para la salud, al contrario, se agrega a las gaseosas para que no se contaminen con microbios que nos puedan hacer daño, pero eso mejor te lo explico otro día, ¿sí?
H - Sí, mejor, sigamos con la lluvia.
M - Sigo entonces, al hervir el agua el dióxido de carbono se va y sólo quedan los gases que dan lluvia ácida porque ellos se combinan con el agua de otra manera, formando sulfatos y nitratos.
H - ¿Sulfatos y nitratos? ¡Esto es muy difícil!
M - ¡Pero no! Esperá... los químicos les dicen así, son sus nombres, como vos te llamás Halcón y yo me llamo Mariposita ¿entendés?
H - Sí. No me gustaría llamarme nitrato.
M - Bueno, a mí tampoco, pero son esos los nombres que tienen, de manera que si nuestra acidez sigue siendo menor que 5,6 tenemos que tener mucho cuidado, guardar en la heladera la muestra de agua que hervimos y lo que nos sobró de lo recolectado y llamar a la Dirección de Medio Ambiente de nuestra ciudad.
H - ¿Por qué?
M - Porque ellos pueden enviarlo a un laboratorio para analizar y averiguar por qué la lluvia se comporta de esta manera.
H - ¿Y eso es importante?
M - Claro que lo es. La lluvia ácida produce problemas en los árboles porque disuelve minerales del suelo y las plantas que se alimentan de ellos pueden tener enfermedades.
H - ¿Las plantas se enferman?
M - Sí, se les caen las hojas, se ponen amarillas y a veces se mueren.
H - Uy, ¡qué problema!
M - Y también los peces del río se enferman.
H - ¿Los peces?
M - Claro que sí. Si el agua de lluvia es muy ácida y llega a los ríos y arroyos, los peces que viven allí pueden enfermarse y muchos de ellos mueren debido a las úlceras que les produce el agua ácida.
H - ¡Qué desastre!
M - Exactamente, por eso tenemos que medir la acidez de la lluvia, para prevenir estos desastres. Cada vez que la acidez sea menor de 5,6 tenemos que verificarla hirviendo el agua y si continúa así, llamar por teléfono a la Dirección de Medio Ambiente de nuestra ciudad, de esta manera ayudamos a cuidar el aire que respiramos.
H - ¡Me parece fabuloso!
M - Vamos entonces a preparar un balde de plástico y a colocarlo en el techo de nuestra casa, porque me parece que se viene una tormenta.
H - Bueno, pero cuidado porque no tiene que salpicar agua del techo ni quedar abajo de un árbol.
M - ¡Muy bien, Halcón! Veo que me has escuchado mientras conversábamos.
H - ¡Claro que te escucho, Mariposita! Es que explicas las cosas muy bien...
M - Bueno, bueno... ayúdame con esto y vamos al techo...
(1999 Texto e Imágenes: Patricia Mónica Sartor)