Los siete pecados informáticos:

LA SOBERBIA:

-¿Vos lo podés creer? Este pobre tipo apenas tiene una 486.

Esta frase demuestra un desprecio tan injustificado hacia el dueño de la 486 como el de sudafricanos blancos hacia sus pares de color. Quizás el de la 486 fue tan sabio como para no gastar dinero en un adelanto tecnológico que no necesita, ahorrándolo para fines más razonables.

El mismo juicio se aplica al que se mofa de los que aún usan la versión XX.1 de un programa, mientras él -flor de piola- tiene la XX.2

LA ENVIDIA:

Sabio es aquél que vive feliz con lo que tiene ¿para qué vamos a estar codiciando la PC del vecino si con la nuestra nos alcanza y sobra? Una sana ambición nos permitirá avanzar en la medida que nos sea necesario, ahorrando un poco todos los días para que el día de mañana podamos cambiar el monitor monocromo por uno de color, o para comprar ese módem que tan útil nos resultaría.

LA GULA Y LA LUJURIA:

Quizás éstas sean las tentaciones más difíciles de resistir, si no se cuenta con una madre o esposa que nos llame la atención cuando llevamos 16 horas sentados frente a la máquina. No importa que los ojos lloren a mares, que el estómago pida a gritos algo para digerir o que las piernas estén entumecidas, es difícil hacer callar este murmullo del subconsciente que nos dice: "¡Más PC, más!"

LA AVARICIA:

Los creadores de programas shareware o de dominio público son un ejemplo de probidad. Ellos comparten amablemente sus creaciones, muchas veces sin esperar otra retribución que un consejo sincero de cómo mejorar sus programas. Pero la avaricia puede ser mal entendida, nadie debería ser tildado de avaro por no querer compartir un software cuya copia está expresamente prohibida por la ley.

LA PEREZA:

Aquí no hay mucho que se pueda decir, al fin y al cabo la finalidad de la PC es que trabajemos menos, ¿o no?. El secreto de la sabiduría es saber emplear el tiempo que nos sobra, no para vaguear sino para hacer algo útil, como regar las plantas.

Alguno dirá ¿a quién le sobra tiempo? De acuerdo, en la práctica, jamás nos sobra ni un minuto, pero debería sobrarnos si supiéramos refrenar los deseos lujuriosos de seguir usando la PC durante horas y horas.

LA IRA:

En este caso, la computadora no es la culpable sino más bien la víctima, como en todos los órdenes de la vida, no está bien enojarse contra el que no tiene nada que ver. Tengamos en cuenta que, cuando la máquina no hace lo que quisiéramos, por lo general, la causa es un error de nuestra parte, mantener la serenidad en esos casos es la manera más rápida de resolver el problema.

 

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