El futuro ya llegó, sin pedir permiso a gobernantes ni burócratas, se instaló entre nosotros y, a pesar de las súplicas, no tiene pensado dar marcha atrás.
El nuevo campo de batalla a conquistar es la mente de la gente.
Las multinacionales reemplazarán a los estados y naciones. Los únicos pasaportes válidos serán las tarjetas de crédito.
El mundo está formado por trillones de subculturas con cultos y dialectos propios. La aldea global no fue más que una ilusión de MacLuhan.
Las nuevas fronteras serán electrónicas y podrán ser abolidas por medio de la información.
La tecnología cada vez más se introduce en cuerpo humano. En poco tiempo el ciborg (organismo cibernético) dejará de ser ciencia ficción y seremos un cerebro envuelto en un cuerpo artificial.
Los pequeños grupos o cowboys de consolas, gracias a su conocimiento técnico, van a ganar muchísimo poder sobre los gobiernos.
La imagen del "nerd" (o tipo "aparato" que vive enchufado a la computadora e ignorado por el sexo femenino) pasó de moda; por el contrario, aquél que pueda expresarse mejor con la informática tanto en la música como en el arte, los negocios o la investigación, es digno de admiración.
Nunca hay que obedecer a la autoridad.
El sistema existe para ser burlado.
La información quiere (y debe) ser libre.
Los nuevos instrumentos de la política, el espionaje y la diplomacia serán electrónicos.